Una parte importante del barrio todavía cree que los futuros alojamientos dotacionales, que ocuparán las únicas parcelas que teníamos para servicios, son para “nuestros jóvenes”. Lo dicen porque lo han oído en la radio y hasta lo han leído en un folleto editado por el Gobierno Vasco donde asegura que los menores de 24 años residentes en Riberas “son en gran medida los futuros inquilinos de los alojamientos”.
Está claro que el poder de las palabras es importarte, pero mucho más fuerte es el poder de los datos y las matemáticas. Y desgraciadamente no están a favor de “nuestros jóvenes”. Si la asignación de los alojamientos se hiciera por sorteo, cualquier persona que cumpliera los requisitos tendría la misma probabilidad de ser adjudicatario de un alojamiento, pero se asignan por baremo y cupos y la cosa cambia. Vamos a explicarnos.
Contexto
No queremos aburrirte con textos legales y jerga de boletín oficial (tienes los enlaces al BOPV en el texto para que puedas comprobarlo por tu cuenta), pero es importante que sepas que no hablamos por hablar.
En primer lugar, hay que dejar claro que los alojamientos dotacionales son la fórmula que emplea el Gobierno Vasco para alojar a los colectivos más vulnerables de la sociedad, aquellos que tienen más dificultades para acceder a una vivienda, como dice el artículo 23.3 de la Ley 3/2015.
La asignación de estos alojamientos (como los 43 de Larzabal en Irún) se realiza según un baremo, publicado en el artículo 51 del Decreto 210/2019, combinado con unos cupos, que dependen de cada promoción, para garantizar que personas con necesidades especiales (discapacidad, derecho subjetivo de vivienda, etc) accedan prioritariamente a los alojamientos.
El baremo valora los ingresos económicos, el número de miembros de la unidad convivencial, la antigüedad en el registro de solicitantes de vivienda y la especial necesidad de vivienda (pertenecer a los colectivos del artículo 23.3). Las cantidades económicas para la asignación de puntos por ingresos se han actualizado en la web de Alokabide (la entidad que gestiona el alquiler del Gobierno Vasco). En el baremo no se tiene en cuenta el empadronamiento. La exigencia de empadronamiento sólo se tiene en cuenta si aparece, como condición, en el convenio de cesión de parcelas al Gobierno Vasco. Si no se incluye o las parcelas son de titularidad del Gobierno Vasco, cualquier residente en Euskadi podría acceder a la promoción de dotacionales en las mismas condiciones que “nuestros jóvenes”.
¿Cuál es la probabilidad de que “nuestros jóvenes” se alojen ahí?
Es evidente que no existe un perfil único de “joven de Riberas”. No creemos que todos sean de clase media, que en palabras del lehendakari correspondería al perfil de Mikel, “es ingeniero y tiene 25 años. Quiere comprarse una casa, pero no tiene ahorros para poder acceder a una hipoteca”.
Pensamos que encajaría más decir que es una persona que se ha esforzado durante años para sacar adelante un grado medio o un grado universitario, tal vez un grado superior o un máster, y ha empezado a trabajar a tiempo completo con unos ingresos ligeramente superiores al Salario mínimo interprofesional (17094 € brutos/año). Se acaba de apuntar a Etxebide y está empadronado en Donosti. Según el baremo le corresponden 10 puntos.

Vamos a presentar el funcionamiento del baremo comparando este perfil con 4 casos:
- CASO 1. Una persona empadronada en un municipio de Araba, que ingresa la Renta de Garantía de Ingresos (10496 € brutos/año) y, por tanto, no tiene el “arraigo del trabajo” para desplazarse a otro municipio y que lleva 3 años empadronado (el mínimo exigible para cobrar la RGI). El baremo le da 12 puntos.
- CASO 2. Una familia monoparental empadronada en Donosti, cuyo padre o madre ingresa el Salario Mínimo. El baremo le otorga 15 puntos.
- CASO 3. Una persona separada, empadronada en Donosti, que haya perdido el derecho al uso de la vivienda compartida, con unos ingresos de 30.000 € bruto/año. El baremo también le otorga 15 puntos.
- CASO 4. Cualquier joven que no trabaja a tiempo completo y que ingresa menos de 9000 € anuales, pero que, empadronado en Donosti, quiere emanciparse.

Según datos del Observatorio Vasco de la Vivienda (abril 2026), en Donosti, empadronados y buscando alquiler, hay 174 familias monoparentales, 1063 separados, 1644 demandantes de vivienda que cobran menos de 9000 €/año y 2217 menores de 36 años (seguro que algunos menores de 36 pertenecerán a alguno de los colectivos anteriores). Por tanto, las probabilidades de acceso de “nuestros jóvenes” es bastante baja.
Pero es que también es muy baja la probabilidad de cualquiera de los colectivos de los 4 casos, salvo que por cupos se garantice su acceso. El motivo es que en abril de 2026 comenzó la regularización extraordinaria de migrantes (sería el CASO 5). En el proceso se empadronan en Donosti (si no lo estaban) y se apuntan a Etxebide. Según fuentes del DV publicado en mayo de 2026, en un mes, “se habían producido 5000 empadronamientos de inmigrantes ‘sin papeles’ y se habían tramitado 900 certificados de vulnerabilidad”. Si, además, parte de esas personas regularizadas son jóvenes menores de 36 años, tendrán prioridad de acceso a los alojamientos porque sumarían 16 puntos. No olvidemos que ese es el objetivo de los alojamientos dotacionales: facilitar el acceso a la vivienda a las personas más vulnerables y es evidente que, comparado con estos colectivos “nuestros jóvenes” no lo son, al menos con este baremo, que a día de hoy es el oficial.
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Horas antes de la publicación de este post, el Diario Vasco ha publicado una entrevista con el Consejero de Vivienda en la que afirma que en 2027 se elevará el límite inferior de acceso a estos alojamientos al SMI. En este nuevo contexto, los casos 1, 4 y 5 no podrían optar a los alojamientos dotaciones, salvo que se les incluya en cupos específicos. Cuando se publique de forma oficial en el BOPV entonces, y sólo entonces, con ese nuevo baremo oficial, las probabilidades de acceso de “nuestros jóvenes” aumentarán. Mientras tanto, es sólo una esperanzadora noticia publicada en un medio de comunicación.

